Si la Guardia Suiza del Vaticano ha merecido un artículo por su particular vestimenta, no son los únicos. Hoy nos detenemos en otro cuerpo de élite, en este caso francés, que cuenta con un otro curioso uniforme: los Zuavos.


Este destacamento se formó durante la conquista de Argelia a partir de 1830 y sus miembros pertenecían a varias cabilas locales que se ofrecieron al gobierno francés. Concretamente provenían de una etnia bereber originaria de las montañas de Djurjura llamados Zouaouas o zuaua, de ahí el nombre con el que se les conoce.

Eran tremendamente valeroso y maestros en el combate cuerpo a cuerpo. Se decía de ellos que cuando cargaban era imparables e invencibles lo que hizo que, además de temidos, fueran respetados por sus adversarios.

Pero si algo caracterizaba a este destacamento, además de su ferocidad, era su peculiar uniforme. Estaba compuesto por una chaqueta corta sin cuello, un chaleco sin mangas, unos voluminosos pantalones, una larga faja de lana, polainas, grebas (pieza que cubría la pierna desde la rodilla hasta la base del pie), un gorro tipo fez con una gorra y un turbante de diferentes colores según el origen del regimiento. Este turbante era tan grande al comienzo que se utilizaban para diferentes fines como por ejemplo convertirse en tiendas de campaña.

Este vistoso atuendo desaparecería durante la 1ª Guerra Mundial al ser considerado inútil y extravagante.