Así podemos denominar a Witshire, una enorme ciudad subterránea localizada en el suroeste de Gran Bretaña en los años 50.

Nos situamos en los años de la Guerra Fría, años de miedo ante el apocalipsis nuclear al que parecía destinado el mundo. Los británicos crearon este complejo con más de 60 km de túneles que podía estar aislado durante tres meses. Disponía de todo lo necesario para subsistir: Hospital, comedores, cocinas, lavanderías, zonas de almacenamiento, oficinas y alojamientos. Junto a esto un lago subterráneo proporcionaba el agua y 12 grandes tanques el combustible para los cuatro generadores que proporcionaban la energía necesaria. En esta ciudad podían resguardarse 4000 personas que evidentemente no era cualquiera. Los sitios se destinaban para el Gobierno y los más altos cargos y era alto secreto.

Todo esto lo hemos conocido tras el final de la Guerra Fría en 1991 y hay que decir que el gobierno británico lo mantiene por si el país sufriera amenazas en el futuro. ¿No os recuerda un poco a las películas de James Bond?