Piteas fue un marino griego nacido en Marsella en el siglo IV aC que se convirtió en protagonista de un viaje asombroso.

Si pensamos en viajes polares a todos se nos viene a la mente las figuras de Amundsen o Scott, pero hubo un griego llamado Piteas que llegó a estas tierras hace más de 2000 años. En su búsqueda de estaño y debido a que el Mediterráneo estaba dominado por los cartagineses, decidió atravesar Francia. Desde allí se lanzó al Océano Atlántico llegando a las Islas Británicas, las Orcadas, las Shetland hasta llegar a una lejana tierra que él llamó Thule. Señaló

Es el país más septentrional, seis días al norte de Gran Bretaña y el sol de pleno verano nunca se pone allí.

Sobre a qué correspondería hoy Thule hay varias versiones, para unos es parte de Noruega, para otros una de las islas Feroe, pero lo más aceptado es que es Islandia. Para esto se basan en una de las descripciones de Piteas en la que señala que en ella existe un “fuego siempre luciente”, haciendo referencia al carácter volcánico de la isla. Continuó hacia el norte cruzando el Círculo Polar en un viaje de unas 7500 millas y aproximadamente un año de duración.

Volvió sano y salvo a Marsella relatando su aventura en el libro, Sobre el Océano. El último ejemplar del libro se perdió en el incendio de la Biblioteca de Alejandría por lo que lo conocemos a través de las referencia de autores clásicos como Estrabón o Plinio.

Pero sabéis lo mejor de todo, hizo este viaje en un barco con remos, una única vela y de poco calado, preparada para la navegación costera en el Mediterráneo. Eso si que es ser un aventurero.