Siempre que estudiamos Historia Medieval nos repiten el peso de Dios sobre la sociedad en todos sus aspectos. Es cierto, pero es también curioso saber que uno de los mayores negocios de la España medieval eran las mancebías o burdeles.

Eran uno o varios edificios rodeados por un muro en cuyo interior, por supuesto previo pago, se podía disfrutar de todos los placeres. Pero no vayamos a creer que era un secreto, de hecho funcionaban con el beneplácito de las autoridades (incluidas las eclesiásticas) y los derechos de explotación sólo podían ser concedidos por el rey. Los dueños eran nobles o destacados guerreros a los que se cedía la explotación como merced real, cosa que era sin duda ya que te solucionaba la vida.

burdelrobando

Las encontrábamos en todas las ciudades, pero el más grande de España y seguramente de toda Europa, estaba en Valencia. Era un pequeño poblado dentro de la ciudad formado por calles y plazas con tabernas, comercios y chicas que mostraban sus encantos desde sus estancias particulares (y los holandeses pensando que el Barrio Rojo es una invención suya).

Este peculiar establecimiento estuvo funcionando casi tres siglos, desde principios del siglo XIV a finales del XVII y sus normas y modo de funcionar sentaron jurisprudencia en todos los burdeles de España.

¿Te gustó este artículo? Compártelo en tu red social favorita: