Siempre que estudiamos Historia Medieval nos repiten el peso de Dios sobre la sociedad en todos sus aspectos. Es cierto, pero es también curioso saber que uno de los mayores negocios de la España medieval eran las mancebías o burdeles.

Eran uno o varios edificios rodeados por un muro en cuyo interior, por supuesto previo pago, se podía disfrutar de todos los placeres. Pero no vayamos a creer que era un secreto, de hecho funcionaban con el beneplácito de las autoridades (incluidas las eclesiásticas) y los derechos de explotación sólo podían ser concedidos por el rey. Los dueños eran nobles o destacados guerreros a los que se cedía la explotación como merced real, cosa que era sin duda ya que te solucionaba la vida.

burdelrobando

Las encontrábamos en todas las ciudades, pero el burdel más grande de España y seguramente de toda Europa, estaba en Valencia. Era un pequeño poblado dentro de la ciudad formado por calles y plazas al que podían acceder todos los hombres mayores de edad siempre y cuando no fueran ni sarracenos ni judíos.

Burdel de Valencia

Estuvo funcionando casi tres siglos, desde principios del siglo XIV a finales del XVII y sus normas y modo de funcionar sentaron jurisprudencia en todos los burdeles de España. Jaume II ordenó que la mancebía se emplazará al noroeste de la ciudad, fuera de las murallas, pero con la ampliación del recinto de la ciudad en 1356 quedó dentro.

Las prostitutas valencianas cobraron fama y a principios del siglo XVI la mancebía de Valencia tenía los precios más altos de la península. De hecho estas prostitutas aparecen hasta representadas hasta en los edificios más representativos como la gárgola de la Catedral de Valencia que muestra a una mujer madura sosteniéndose los pechos o como la que aparece en la Lonja en actitud más «impúdica» mirando al burdel.

gargola catedral valencia

gargola lonja valencia

Contaba con tabernas, comercios y chicas que mostraban sus encantos desde sus estancias particulares (y los holandeses pensando que el Barrio Rojo es una invención suya).

Daba igual que las autoridades actuaran con ellas con rigor, y tuviesen contratados a médicos que visitaban regularmente a las prostitutas para controlar la propagación de enfermedades venéreas, poco a poco se fue estrechando el cerco al burdel. Se impuso que las calles adyacentes se cerraran por las noches y desde mediados del XVI fue costumbre que se las recogiera con motivo de festividades. La mancebía de Valencia se cerró, como todas las de España, con los primeros años del reinado de Carlos II, finales del XVII.

Fuente: La prostitución valenciana en el siglo XIV de Mª Carmen Peris. Revista de Historia Medieval