El Tornillo de Arquímedes es una máquina que fue utilizada en las minas de Hispania durante el Imperio Romano con el fin de extraer el agua.

Esta máquina está constituida por un cilindro con una hélice en su interior y se coloca sumergiendo en el depósito de donde se quiere elevar el agua. Se gira el tornillo en el sentido descendente de la hélice introduciendo el agua dentro de él. Cada porción de líquido queda atrapada en una sección del cilindro por lo que después de sucesivos giros, el agua asciende poco a poco dentro del tornillo.

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Su nombre viene del hecho de que su invento se atribuye a Arquímedes de Siracusa, geómetra, físico y matemático griego, en el siglo III aC. Esto no se conoce con seguridad al existir otras versiones que defienden que él sólo lo perfeccionó tras conocerlo en Egipto. También se atribuye este invento al griego Arquitas de Tarento que también fue el creador de la polea.