El Falo era considerado en la Antigua Roma como talismán de prosperidad y fecundidad. Aparecía en los más curiosos lugares por atribuirsele un gran poder como amuleto.

Pompeya nos ha dejado cantidad de ejemplos que nos permite entender la importancia que estos talismanes tenían en la sociedad de estos momentos.

Los encontramos en mosaicos y muros de la casas e incluso en las lápidas, pero lo más común era encontrarlos en objetos más pequeños como colgantes o lucernas.

Pero sin lugar a dudas uno de los objetos más llamativos eran los Tintinnabula, una campanillas que los antiguos romanos colocaban en las entradas de sus casas para que los protegiese del mal de ojo y de los malos espíritus. Era tambien común encontrarlos en las entradas de la tiendas para asegurar los buenos negocios e incluso era tanto el poder que se le otorgaba que incluso se colgaba del cuello de los bebés.