La Venus de Milo es una de las esculturas más conocidas del arte helenístico. Es una bella figura femenina que representa a la diosa del amor y la belleza (Venus para los romanos y Afrodita para los griegos): Mide 2´05 metros de altura, su autor es desconocido y podemos fecharla a fines del siglo II aC. Pero es conocida por una característica, la falta de brazos. En torno a porqué los perdió o a su localización hay varias teorías.

La escultura fue descubierta en 1820 en la Isla de Melos (también conocida como Isla de Milo) por un campesino llamado Yórgos Kendrotás mientras trabajaba sus tierras. La estatua estaba partida en dos y junto a ella parece que encontró un fragmento de antebrazo y una manzana. Se considera que ésta formaría parte de la mano izquierda al ser un símbolo de la deidad. En el famoso de Juicio de Paris, éste ofreció la manzana a Afrodita como veredicto al considerarla la más bella entre las bellas. Kendrotás ante el peso del descubrimiento, 900 kilos, dejó parte de la obra en el lugar donde estaba enterrada y llevó la otra a su casa con la intención de venderla al mejor postor.

Eran tiempos complicados en el solar de la actual Grecia donde se luchaba por conseguir la independencia del Imperio Turco y estos acontecimientos no podían dejar de afectar a la Venus de Milo. Kendrotás se puso en contacto con un clérigo para venderla y éste con un oficial francés, Jules Dumont, con la intención de que la sacara de la isla impidiendo que cayese así en manos turcas.

jules-dumont

El oficial francés la sacará de la isla días antes de la proclamación de la independencia de Grecia y la llevó a su país donde llegó a manos el rey Luis XVIII y después al Museo de Louvre donde la podemos disfrutar hoy. En este contexto hay teorías que dicen que la tuvieron que sacar muy deprisa y que fue aquí donde perdería los brazos, para algunos incluso en un enfrentamiento con los turcos que recogerían y se quedarían con los brazos.

Si los brazos se perdieron en su hallazgo inicial o por los avatares que sufrió desde entonces nunca lo sabremos, pero ¿realmente importa? Lo que está claro es que la ausencia de los brazos es tan importante como la obra al completo, realmente me alegro que las diferentes reconstrucciones que se propusieron en diferentes momentos de la historia no salieran adelante. Sinceramente no me imagino a la Venus de Milo con brazos.

venus-de-milo