Una de las grandes muestras de la arquitectura egipcia son los templos. La inmensa mayoría de estos magníficos edificios se construyeron en el Imperio Nuevo y son de varios tipos.

Uno de los ejemplos más significativos son los templos exentos o al aire libre cuyas muestras más importantes son Karnak y Luxor. Estos templos fueron modificados por los faraones durante 1500 años convirtiéndose en verdaderas ciudades sagradas.

Estos templos al aire libre estaban rodeados por un muro de piedra y constaban de una serie de partes. En primer lugar encontramos la Avenida de las Esfinges o carneros cuya misión era custodiar la entrada al recinto. Nosq conducía hasta la puerta flanqueada por dos moles trapezoidales llamada pilonos. Estaban decorados con relieves terminando en una moldura llamada gola y sobre ellos ondeaban banderolas con el símbolo del dios. Delante de la entrada estaban dos obeliscos en los que se grababan textos alusivos a la advocación del santuario y también colosales estatuas del faraón.

Una vez flanqueada la entrada del templo encontrábamos tres estancias todas adinteladas y utilizando la columna con capiteles inspirados en el Nilo (lotiforme, papiriforme, campaniforme) como soporte habitual.

avenida-de-las-esfinges-templo-al-aire-libre

La primera de todas era una sala de columnas abierta llamada sala hípetra, estancia rodeada de una doble fila de columnas que acogía el altar de los sacrificios. A esta primera estancia podía acceder todo el pueblo. Si seguimos adentrándonos en el templo llegamos a la segunda sala o hipóstila caracterizada por doble hilera de columnas que sostenía una techumbre plana. A diferencia de la primera sala aquí sólo podían acceder los notables.

sala_hipostila

El tercer espacio, el sancta sanctorum, era la sala más profunda del templo y era una dependencia estrecha. Era aquí donde se guardaba la imagen del dios, oculta a todos los ojos excepto al Faraón y al Sumo Sacerdote. Al lado había una cámara donde se guardaba la barca en la cual el dios Amónse paseaba en procesión los días festivos.

La propia distribución del templo deja patente la estratificación social propia del Antiguo Egipto, pero además permitía ir creando un ambiente íntimo y propicio al fin que tenía el edificio. Así según nos adentramos en el edificio el tamaño de las salas es cada vez más pequeño disminuyendo la altura de los techos y también el número de vanos de modo que el espacio se hacía más angosto.  El espacio, cada vez más reducido, y la cada vez más marcada penumbra conseguía dar al santuario un ambiente de espacio sobrenatural. De hecho en este espacio solo un rayo de sol rompía la oscuridad cayendo desde una tronera sobre la imagen del dios.

esquema-de-templo-clasico-egipto

 

Os dejo una recreación de cómo sería la entrada al magnífico Templo de Luxor.

Recreación entrada Luxor

Aquí os dejo un vídeo con un breve recorrido por uno de los templos exentos más significativos: El de Konsu en Karnak.