Uno de los elementos más destacados en la 1ª Guerra Mundial fue la aparición de nuevas y potentes armas. Así las armas de artillería, los submarinos, las letales ametralladoras, las armas químicas fueron haciendo su aparición en el escenario de la contienda a la vez que se iba conquistando el cielo. En este escenario harán su aparición los tanques en un intento de abrir brecha en el frente enemigo enterrado en las trincheras. Así los británicos crearían el carro de combate más conocido como tanque.

La primera idea la tuvo Ernest Dunlop Swinton, quién en 1914 vio otro uso de los tractores oruga Holt utilizados  como remolcadores para la artillería.
Tractores oruga

Pensó sobre la posibilidad de convertirlo en un vehículo de combate acorazado y su idea llegó hasta Winston Churchill, Primer Lord del Almirantazgo en 1915.

Winston Churchill

El futuro Primer Ministro siempre se mostró abierto las innovaciones técnicas por lo que se convirtió en un firme defensor del proyecto. Cuando dejó el cargo en mayo de ese mismo año, el proyecto ya estaba en marcha.

Durante los  meses en que se trabajó en ellos, el secreto era clave y en él tendrá origen el nombre de la nueva arma. Se fabricaban en una zona vigilada a todas horas y las piezas llegaban desde diferentes fábricas, pero la petición tan elevada de chapa despertaba suspicacias así que se ideó un plan. Se hizo público que se estaban construyendo receptáculos de agua móviles para las colonias británicas en la zona del Próximo Oriente o lo que es lo mismo, tanques de agua. Este nombre es el que se mantuvo y llegó hasta hoy.

Tras varios prototipos y muchos problemas en 1916 estaban listos para ser probados. Los pioneros fueron los Mark I británicos que fueron utilizados por 1ª vez en 1916 en la Batalla del Somme.
Mark I en el Somme
49 tanques se lanzaron contra las trincheras alemanas en un trayecto lleno de problemas: sistema de tracción no perfeccionado, dificultad en los giros pequeños y un verdadero peligro para sus tripulantes. ¿Os imagináis lo que sería estar en un espacio cerrado compartido con el motor con unos 50º de temperatura con olor a aceite, gasolina y gases de escape y todo ello mientras se movían sin suspensión a 6 km/h? Un verdadero ejercicio de valor, no hay duda. Pero pese a todo resultaron ser un éxito, aunque Churchill criticó su uso prematura que daría oportunidad a los alemanes de luchar contra ellos e incluso construir sus propios tanques.
Pero cuando verdaderamente entrarían en acción fue un año después, noviembre de 1917, en la Batalla de Cambrai, la primera gran ofensiva de tanques.
Mark IV
Aquí se utilizaron 400 tanques del modelo Mark IV, una vesión mejorada del utilizado el año anterior. En ellos la tripulación estaba más segura, su blindaje era más grueso y tenía más agarre y tracción. Consiguieron abrir una brecha en la Línea Hindenburg, pero no fue posible seguir avanzando, y Cambrai no pudo tomarse, aunque se aprendió la necesidad de que los tanques y la infantería se coordinasen mejor. De hecho todo lo aprendido en Cambrai será fundamental para conseguir que el tanque fuese capaz de extraer todo su potencial en Amiens.

Esta imagen nos muestra el diseño de uno de los tanque utilizados por los británicos en la batalla de Cambrai en 1917.

Interior tanque 1ªGM

Fuente de donde se ha obtenido la imagen

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