No vamos a descubrir ahora la capacidad destructora de las armas atómicas, pero tal vez para hacernos más a la idea de la potencia destructora de éstas lo mejor sea ponerlas en contexto sobre un mapa conocido. Por ejemplo, hagamos el macabro ejercicio de imaginar cómo habrían sido los efectos si una bomba atómica hubiese caído sobre Sevilla.

Tomemos como ejemplo a Little Boy, la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima, de unos 13 Kilotones y que probablemente ostenta el dudoso honor de ser el arma nuclear más famosa de la historia. Imaginemos cómo hubiesen sido los efectos cayendo en el centro de Sevilla, por ejemplo en la Plaza Nueva.

Como se puede apreciar en el gráfico los efectos de una bomba de estas características habrían llegado hasta casi al estadio Ramón Sánchez Pizjuán por el Este, cerca de Camas y La Pañoleta por el Oeste, al Parque María Luisa por el Sur e Isla Mágica por el Norte. El centro de la ciudad quedaría arrasado y Triana, el barrio donde se ubica nuestro Instituto quedaría expuesto a una radiación letal de 500 rem (círculo verde).

Sin embargo la carrera armamentística nuclear no se ciñe sólo a las bombas lanzadas sobre Japón. En la siguiente imagen podéis comprobar que si en vez de Little Boy hubiese caído la bomba del Zar soviética de 50 Megatones, la mayor bomba de hidrógeno de la historia, con cuya explosión nuestra ciudad y más de media provincia habrían sido totalmente arrasadas.

PARA SABER MÁS:

Los mapas mostrados en este artículo han sido generados en la web Nukemap, donde se puede seleccionar el destino y el tipo de bomba atómica para comprobar sus efectos.