Todos conocemos la magnífica escultura de Moisés realizada por Miguel Ángel que se encuentra en San Pietro in Vincoli de Roma. Si nos fijamos hay algo en ella que nos llama la atención: los cuernos.

El motivo de que el personaje aparezca cornudo es por un error de traducción del Libro del Éxodo. El texto original decía que Moisés tenía «un rostro del que emanaban rayos de luz» pero cuando San Jerónimo tradujo al latín alrededor del año 400 decidió que sólo Cristo podía tener rayos de luz, así que la recogió como «su rostro era cornudo». A partir de entonces los artistas se ciñeron a la versión oficial del evangelio temiendo represalias.