No es la primera vez que nos detenemos en aspectos relativos a la sexualidad en el Antiguo Egipto. El Papiro Ebers nos había ofrecido amplia información y también os contamos cómo se realizaban las pruebas de embarazo. En este mundo el engendrar una gran cantidad de hijos era algo básico por lo que era muy importante detectar los problemas de la esterilidad en la pareja.

Si este problema existía se culpaba de él a la mujer y para distinguir a una fértil de otra estéril había dos sistemas.

El primero consistía en verter una mezcla de sandía y fruto de sicomoro revuelto con leche materna mientras mantenía relaciones sexuales: si la mujer vomitaba era fértil y al contrario. El segundo sistema era si cabe más extraño y consistía en insertar en la vagina un diente de ajo durante toda una noche. Si al día siguiente tenía halitosis de ajo era fértil y al contrario.

Efectivos no se si serían pero extraños un rato.