Que en la Antigua Roma les gustaba divertirse no es nada nuevo.

Ya os hemos hablado de las Cauponae, pequeñas tabernas que eran lugares de reunión de la gente del pueblo y también del Thermopolium, un local de comida rápida muy de moda en la época. Pero divertirse no estaba exento de peligros, de hecho era muy pero que muy peligroso aventurarse en las calles romanas por la noche.

Según Juvenal

Era más seguro el bosque Gallinaria o las mismísmas marismas pontinas que el centro de Roma.

El romano que quedaba en las calles tras ponerse el sol corría serio peligro, ya que la falta de alumbrado y las pandillas de todo tipo de delincuentes proliferaban por la ciudad.

Para proteger a los ciudadanos aparecen los Sebaciaria, patrullas nocturnas que recorrían la ciudad.

Roma estaba dividida en catorce sectores y en cada uno de ellos existía un cuartel o comisaría llamado Excubitorium. Así a cada sector se designaba un grupo de Sebaciaria que patrullaba en él durante toda la noche provistos de antorchas.

Un detalle curioso es que estos Excubitorium actuaban también como parques de bomberos albergando a los Vigiles, el primer cuerpo de bomberos de la Historia.

Vía: Arquehistoria