No es la primera vez que hablamos del  papel jugado por los animales en la 1ª Guerra Mundial. Palomas, abejas o perros fueron “soldados” que desempeñaron un papel clave en ambos bandos, pero si hubo un animal conocido fue el sargento Stubby, el perro más condecorado de la 1ª GM.

sargento stubby

Un perro callejero vagaba en 1917 por el campus de la Universidad de Yale donde entrenaban los miembros del Regimiento de Infantería 102º de EEUU. Los soldados se encariñaron con el animal, así que uno de sus miembros, Robert Conroy, lo adoptó llamándolo Stubby. Así, el perro se convirtió en la mascota del regimiento.

Stubby y Conroy

El día que llegó el momento de embarcar para partir hacia el frente, Conroy subió a bordo con Stubby escondido. En Francia fue expuesto al gas mostaza quedando muy sensibilizado a las armas químicas. A partir de entonces era capaz de percibir los ataques con gas inminentes al igual que también aprendió a localizar a los soldados heridos. Un día, Stubby vio un espía alemán y atacó al hombre hasta que llegaron los refuerzos siendo premiado por esta hazaña con el grado de sargento.

Stubby sirvió 18 meses en las trincheras del frente occidental, participó en cuatro ofensivas y 17 batallas. En abril de 1918 fue herido en una pata por una granada alemana, pero tras recuperarse en la retaguardia volvió al frente con sus compañeros con dos bandas de herido en combate.

Más tarde volvió a ser herido en el pecho y una pata y al final de la guerra Robert Conroy volvió con él a su hogar, convirtiéndose en un icono nacional y desfilando en numerosas ocasiones.

Stubby desfile

Tuvo encuentros con los presidentes Wilson, Coolidge y Harding y en 1921 el general John J. Pershing le impuso la medalla de oro de la Humane Society of the United States.

Stubby condecorado

Stubby murió en 1926 siendo disecado y donado al Smithsonian en 1926.