Gian Carlo Bernini y Francesco Borromini son dos de los grandes maestros del arte italiano y de la Historia del Arte universal. Dos grandes que compartieron época, ciudad y un mismo mercado para sus obras. Ante estas circunstancias es normal que hubiese una gran rivalidad entre ellos y en torno a ella hay una curiosa historia.

Francesco Borromini fue un arquitecto en la Roma del XVII que se caracterizó por la fantasía e imaginación que envolvía a sus obras. Sus edificios de plantas alabeadas llenas de entrantes y salientes, con un claroscuro que envolvía los interiores llenando el edificio de dinamismo en todos y cada uno de sus elementos. Trabajó para órdenes menores con poco dinero y esto se plasmó en el uso de materiales baratos, pero contra contrarresto siempre contó con total libertad a la hora de diseñar sus obras.

Gian Lorenzo Bernini es uno de los grandes genios de la Historia del Arte conocido como “el Miguel Ángel del siglo XVII” y que en vida sirvió a ocho papas, cardenales, nobles, fue invitado a Francia por Luis XIV y trabajó para la Compañía de Jesús. A pesar del uso de plantas alabeadas, él siempre respetó las proporciones y los órdenes, sus espacios fueron más abiertos y diáfanos y siempre utilizó ricos materiales.

Estas dos maneras de entender el arte se plasmó en una enemistad entre los dos artistas sobre las que se cuenta una curiosa historia. Borromini edificó en la Plaza Navona de Roma la Iglesia de Santa Inés. Delante de la cuál Bernini levantó la Fuente de los Cuatro Ríos que representaba las alegorías de los cuatros ríos considerados más importantes de la Tierra en los cuatro continentes conocidos en este siglo: Nilo, Ganges, Danubio y Río de la Plata.

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Cuentan que Bernini horrorizado ante el diseño de Santa Inés colocó una de las alegorías volviendo la cara horrorizada ante la visión del edificio.

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Si atendemos a las fechas de construcción, la fuente fue construida un año antes (1651) que la iglesia (1652) con lo que la historia no tendría mucho fundamento, pero ¿realmente importa?

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