Que la prostitución es la profesión más vieja del mundo es harto conocido. Si al parecer el primer burdel de la Historia se estableció en el siglo VI aC en Atenas, no hay duda que su uso y disfrute se extendió a lo largo de la Historia. España no fue menos, no hay más que recordar el gran burdel de la Edad Media, aunque sería con los Reyes Católicos cuando se institucionalizarían las mancebías.

Reyes Catolicos

Pues si, sus «católicas majestades» se dieron cuenta que había que regular el ejercicio de la prostitución para garantizar el orden social. Así se despenalizaron las mancebías y todo con una total tolerancia de la Iglesia al considerarlas un mal menor.

Pasar por ellas seguía siendo pecado pero de menor peso, ya que la simple fornicación ocupaba el grado más bajo en la escala de las transgresiones sexuales. Las mancebías controlaban la sexualidad extraconyugal sin llegar así a pecados tan capitales como el adulterio o el estupro.

Una de las mancebías más famosas durante el siglo XVI fue la de Sevilla.

Mancebia Sevilla siglo XVI

Aquí era común que instituciones eclesiásticas arrendasen casas para estos «poco lícitos» fines y también eran comunes los conocidos como «señores de putas» aristócratas que actuaban como proxenetas para beneficiarse de este siempre rentable negocio.

Esta «libertad» terminaría con la llegada del espíritu de la Contrarreforma que devolvería a la prostitución a la clandestinidad y persecución.

Fuente: Historia de la prostitución en Andalucía de A. Moreno y F. Vázquez