Todos sabemos que los Reyes Magos son tres y que uno de ellos es negro, Baltasar, pero no vayamos a creer que siempre ha sido así.

La única fuente que recoge esta escena es del Evangelio de San Mateo y es tan escueta que da lugar a muchas y variadas interpretaciones.

Las primeras imágenes en la que aparecen los Reyes Magos las encontramos en el siglo III en las catacumbas romanas concretamente en la Catacumba de Priscila.

Pero hay que señalar que en estas primeras representaciones el  número de reyes varía (2, 3 o 4) y más que reyes son magos.

Las primeras representaciones donde aparecen los personajes como Melchor, Gaspar y Baltasar las encontramos en los mosaicos bizantinos, concretamente en San Apolinar el Nuevo en Rávena.

Y después sigue igual durante la Edad Media, por ejemplo en el Románico. Qué, ¿notáis algo?

Pues sí, Baltasar era blanco. No es ni mucho menos el único ejemplo de esto, también lo encontramos en otros estilos artísticos como el Gótico.

De hecho no será hasta finales del Gótico y sobre todo hasta el siglo XVI, en pleno Renacimiento, cuando Baltasar comience a ser negro (alguños señalan que quizás por influencia etíope). Será también en estos momentos cuando comience a vestirse a los Reyes Magos con ricas indumentarias, pasando de Magos a Reyes.

Es así como ahora los vemos en cualquiera de nuestros Belenes.