En 1868 Japón entra de lleno en el mundo moderno, occidental e industrializado y este proceso se conoce como “Era Meijí”. No fue un proceso fácil ni del todo voluntario, pero sentó las bases del país nipón tal y como lo conocemos hoy.
Los extranjeros llegaron a las costas japonesas, igual que a otros países de la zona, en el siglo XVI, sin embargo a principios del XVII la situación dio un vuelco cuando comenzó un período conocido como Era Tokugawa o Período Edo, en el que esta familia de Shogunes se hicieron con el control. Durante estos siglos el país se encerró en sí mismo manteniéndose aislados del exterior y sumido en sus más ancestrales tradiciones.
Pero claro esto no impidió que la zona fuese de mucho interés para los Estados Unidos que en estos momentos se extendían por el Pacífico, de modo que en 1853 exigieron a Japón acuerdos para comerciar con un motivo muy bueno para convencerlos, mostrarles su potencial militar. Los japoneses se dieron cuenta que no tenían otra alternativa y abrieron el país, no sólo a EEUU, sino a todo el Occidente con el consiguiente malestar entre muchos sectores de la sociedad.
El giro lo llevará a cabo el emperador Mutsu-Hito que en 1868 decide cambiar todo lo que hasta entonces había sido Japón. Así en 1868 dará comienzo la Era Meijí. El objetivo estaba claro, convertir al país nipón en una potencia mundial y el primer paso fue trasladar la capital a Edo, que desde entonces se llamará Tokio.
Un gobernante fuerte que no necesita Shogun, la supresión de los vestigios feudales y la igualdad ante la ley, además de la implantación de una Constitución, o más bien una Carta Otorgada, ya que emanaba del emperador y éste podía cambiarla cuando quisiera, fueron algunas de las medidas adoptadas. Se occidentalizó el vestido y el peinado, el calendario y la educación, convirtiéndose además en el primer país no occidental en adoptar el capitalismo como doctrina económica. El país se industrializó a una velocidad increible y sobre todo teniendo en cuenta que no poseen materias primas.
El resultado, en 1890 Japón ya posee todas las características de una nación occidental moderna y eso sin perder muchas de sus tradiciones y costumbres sin las cuales sería verdaderamente difícil entenderlo. Resulta muy difícil que en otro lugar del planeta se pudiese llevar a cabo un cambio tan drástico y efectivo en tan poco tiempo, pero claro……son japoneses.
PARA SABER MÁS:
- La Era Meijí es uno de los más importantes perídos de la historia japonesa. Son múltiples las informaciones que podemos encontrar sobre ella.
- Para conocerla hay que investigar un poco sobre el Shogunato Tokugawa




1 comentario
Luis dice:
28 de nov de 2009
A una “tradición” impuesta por la fuerza, una modernidad también forzada. Menos mal que son japoneses…