A todos los artistas les gusta dejar un sello personal que los idenfique y eso es lo que está ocurriendo en la restauración de algunas importantes obras artísticas.

Los restauradores dejan elementos diferenciadores de su época, que diferencien lo realizado de la época original y que también sirvan para atraer la atención de los visitantes. Algunos son realmente curiosos.

Es archiconocido el astronauta de la Fachada de la Catedral Nueva de Salamanca, de hecho ahora no extraña a nadie verlo flotar entre grutescos y escudos heráldicos.

astronauta

Pero no está solo le acompaña un dragón comiéndose un helado de dos bolas.

dragon comiendo helado

La verdad es que, junto a éstas hay otras tantas no tan conocidas como la gárgola de San Antolín de Palencia que representa a un fotógrafo con cámara y todo, el teléfono móvil que encontramos en la Catedral de Calahorra o para rematar el escudo del Athlétic Club que encontramos entre los capiteles de Santa Mª la Mayor en Trujillo.

gargola-fotografo

telefono móvil de Calahorra

Bilbao Trujillo

Pues la historia se repite en la Catedral de Bolduque en Holanda donde tras la restauración contará con un ángel con jersey, bolso en bandolera y hablando por el móvil ¿comunicación directa con Dios?.

AngelMovil

Ahora mi preferida es esta gárgola de la Abadía de Paisley en Escocia donde el restaurador decidió homenajear nada menos que a Alien.

Gárgola Abadía de Paisley