Los peinados de las mujeres romanas eran verdaderas obras de arte. Durante horas quedaban en manos de sus peluqueras para conseguir unos complicados recogidos en los que se invertía mucho tiempo y dinero. Solían llevar la raya en medio y trenzas y chongos además de listones, peinetas y otros adornos. Para retocarse el pelo usaban todo tipo de peines realizados con materiales diversos como bronce, marfil, hueso, carey e incluso oro.

Era tal la sofisticación de estos peinados que a veces añadían postizos e incluso se realizaban rizos artificiales con el calmistrum, un utensilio de metal que calentaban previamente.

Aquí os dejo un vídeo donde se recrea la elaboración de uno de estos complicados peinados.