Rafael de Sanzio es uno de los pintores más revelantes y conocidos del Renacimiento italiano. Su plantel de obras es enorme, ¿quién no conoce el fresco de la Escuela de Atenas en el Vaticano?. Pero en varias de estas obras encontramos una característica especialmente curiosa, ¿sabes cuál?

Pues precisamente  el hecho de que algunas de las figuras representadas en sus cuadros tienen seis dedos. Un claro ejemplo de ello es “La Madonna de San Sixto”, pintada en 1516. El pintor dibujó seis dedos en la mano derecha del Papa Sixto IV, que junto a Santa Bárbara, acompañan a María y a Cristo hecho niño con una pareja de querubes. En el cuadro aparecen seis figuras, pero es que además Sixto viene del latín que significa seis, curioso ¿verdad?

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No es un hecho aislado ya que Rafael lo volvió a repetir en el cuadro “Los desposorios de la Virgen”, donde pintó también seis dedos en el pié izquierdo de San José.

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Pero todo esto no se debía a que fuera un error de Rafael o que el Papa o San José tuvieran realmente seis dedos, sino que tiene una explicación diferente. En el siglo XVI se asociaba esta anomalía a la capacidad de tener un sexto sentido o la capacidad para interpretar sueños proféticos y el pintor lo colocaría en el cuadro con un mensaje claramente simbólico.

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