Los pueblos precolombinos no dejan de sorprendernos. Ya os hemos contado muchas curiosidades sobre aztecas y mayas, pero hoy nos detenemos en los Hijos del Sol, el pueblo inca, concretamente en su curioso sistema de contabilidad: el quipu.

El quipu estaba formado por una cuerda larga transversal, de color negro, a la que se anudan cuerdas verticales de color amarillo llenas de nudos y paralelas entre sí, además de otra más larga de color carmesí con cuatro nudos, del último de los cuales parte otra cuerda con diez nudos de los que cuelgan diez cordones subsidiarios de diversos colores. El penúltimo, nudoso y de color amarillo, indica el número 1000 y el último blanco el 30.000. Cada cuerda vertical estaba dividida en zonas y de acuerdo a la altura en la cuerda, la zona representaba unidades, decenas, centenas, etc.

Aunque no se conocen todas las claves para interpretarlos, se sabe que los quipus servían para contar y para comunicar mensajes de interés administrativo, militar y económico, como el producto de las cosechas, la capacidad de almacenarlas, el crecimiento de la población o los daños producidos por una invasión. No se registraban, sin embargo, los años de un reinado, tal vez porque era un asunto que no les preocupaba.

Los quipus circulaban por la amplia red de caminos incas. En cada ciudad había una persona, el quipucamayoc, encargado de fabricar el quipu con un mensaje determinado, que era interpretado en la ciudad de destino por el quipucamayoc local, quien hacía llegar la información a las autoridades. Estos quipucamayoc tenían un complicado trabajo al ser los encargados de registrar los acontecimientos y llevar las estadísticas de un complejo estado inca de dos millones de kilómetros cuadrados y más de 12 millones de habitantes.

Lamentablemente se conservan muy pocos quipus porque fueron quemados por los españoles al considerarlos heréticos.