Los pueblos iberos eran una de las culturas que encontraron los romanos cuando llegaron a la Península ibérica. La mayor parte de la información que disponemos sobre ellos nos han llegado por las fuentes clásicas y realmente nunca dejarán de sorprendernos.

Si ya os hablamos de de las decapitaciones rituales, hoy nos centraremos en el trato que dispensaban a sus enfermos.

Según cuenta Estrabón

Ponen los enfermos en las calles, según costumbres de los assyrioi, para que los transeúntes los examinen y digan si conocen algunos remedios para aquellas dolencias.

Esto es sólo una teoría, ya que otros estudiosos señalan que sacándolos a la calle lo que evitaban era la propagación de la enfermedad y que, en realidad, era una prueba de rechazo por parte de la comunidad. En lo que si que se ponen de acuerdo todos es en señalar que esta costumbre la aprendieron de los fenicios con quien tuvieron relación constante desde principios del primer milenio aC.

Otra costumbre ibera relacionada con los enfermos consistía en colocar en las puertas de las habitaciones el tratamiento o remedio que les había devuelto la salud.

Parece ser que esta costumbre fue tomada por los griegos, otro de los pueblos colonizadores que llegaron a la Península Ibérica en la 1ª mitad del primer milenio aC.

Esta es una prueba más de las constantes influencias recíprocas que se dieron en el solar de la Península.

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