El régimen nazi genera informaciones de todo tipo, pero algunas de ellas son realmente curiosas. Si os descubrimos su afición al cine porno, hoy nos detenemos en uno de los secretos proyectos puestos en marcha por Hitler durante la 2ª Guerra Mundial: el Proyecto Borghild.

No, no creáis que era una estrategia militar ni un plan para conquistar el mundo, era una muñeca hinchable. Es de entender la preocupación del Führer por sus soldados, perdidos en los frentes de media Europa. Estos soldados alemanes debían tener sus necesidades cubiertas por lo que Hitler pensó que junto a la mochila que albergaba los objetos básicos para la supervivencia en el el frente debería estar una muñeca hinchable. El riesgo de sufrir una enfermedad venérea era muy alto y con esta idea se trataba de mantener sanas a las tropas, además de mantener lo más pura posible la raza aria.

El siguiente paso fue diseñar un prototipo que, como es natural, debía representar a la más pura mujer aria: rubia, de piel blanca y de ojos azules. Se encargó de su diseño a un danés, Olen Hannussen, en 1940. Pero Hitler fue más lejos dando indicaciones mucho más precisas, debía tener una altura de 1,76 m, labios y pechos grandes, piernas, brazos y cabeza articulada y un ombligo bien diseñado. Debería estar realizada en plástico galvanizado además de demostrar solidez y vigor, vamos estar preparada para los rigores del frente. Y claro había que ponerle un nombre, Borghild, que para algunos está extraido de la mitología nórdica y para otros es una expresión danesa que significa algo así como muñeca del pueblo.

Hitler y la muñeca hinchable

Un escultor, un especialista en materiales sintéticos, un peluquero y un mecánico formaron el equipo de trabajo que se puso manos a la obra para crear una chica de lo más realista. Se inspiraron en deportista y atletas, aunque conseguir un rostro fue más difícil al escasear las voluntarias. No es de extrañar sabiendo el uso que se le iba a dar.

En 1941 se presentaron tres proyectos diferentes con muñecas de 1,68, 1,76 y 1,82 metros de altura, pero el proyecto se frustró cuando un bombardeo aliado destruyó la fábrica encargada de producirlas situada en Dresde.

No existen muchas pruebas de esta historia, incluso hay quién dice que es una invención del periódico alemán Bild. ¿Quién sabe? De todas maneras es una noticia curiosa ¿verdad?

PARA SABER MÁS: