Los monumentos megalíticos son la primera muestra de la arquitectura de la historia del hombre y sin duda son algunas de las construcciones que más curiosidad e interés despiertan. Nos hacen preguntarnos por la intención de sus constructores, sus fines mágicos o funerarios, pero sobre todo cómo es posible que con la tecnología de la que disponían pudiesen mover piedras de hasta 200 toneladas.

De lo que no cabe duda es de que era un esfuerzo colectivo el que permitió levantarlos. Es posible que los habitantes de una sola aldea no fuesen suficientes para una empresa tan gigantesca por lo que no se descarta que en su construcción pudiesen colaborar varias comunidades diferentes. También es seguro la presencia de una autoridad que dirigiese los trabajos, coordinar un trabajo de estas características y contando con un número grande de obreros es impensables sin una dirección.

La fase inicial del proceso consistía en extraer de una cantera los bloques de piedra y para ello utilizaban picos de asta de ciervo, martillos de piedra y cuñas de madera, con las que agrietaban las rocas y facilitaban los cortes. Una vez extraidas el segundo paso era transportarlas. En este trabajo llegaban a participar entre 200 y 300 personas que construían raíles de madera sobre los que iban unos rodillos, también de madera. Sobre ellos se colocaban los bloques de piedra que arrastraban atados con cuerdas a base de fuerza bruta.

El tercer y definitivo paso era dejar caer los bloques verticales en un estrecho hoyo previamente excavado. Era fundamental que estuviesen verticales y para ello las calzaban y apilaban escombros en su exterior para asegurarlas. En el caso de los menhires el proceso estaba terminado, pero en la erección de un dolmen quedaba lo más complejo, colocar el bloque o bloques horizontales. Para ello se hacían terraplenes a ambos lados de los bloques verticales alcanzando su misma altura y a través de estos terraplenes se transportaba el bloque horizontal hasta colocarlo en su lugar. Una vez que las losas de la cubierta quedaban colocadas de forma estable, se vaciaría el interior del dolmen.

construccionmegalitobig

Esto es un ejemplo del poder del ingenio para suplir la falta de medios tecnológicos.

¿Te gustó este artículo? Compártelo en tu red social favorita: