Junto a los grandes templos, no podemos hablar de arquitectura en el Antiguo Egipto sin detenernos en la tumbas, sin duda una de las grandes aportaciones del Imperio Antiguo. Aunque lo primero que se nos viene a la mente son las pirámides, antes que ellas ya existían unas tumbas llamadas mastabas.

Las mastabas o “banco” eran sepulcro propio de la Época Tinita durante la I y II Dinastía. Construídas con caliza o ladrillo, eran tumbas rectangulares y de estructura trapezoidal sin ornamento en su exterior.

Su interior tenía una pequeña sala (Sirdab) donde se guardaba la estatua del difunto y en la que se encontraba la falsa puerta en el lado oriental cuya finalidad era permitir la salida y entrada del alma del faraón. Es en esta capilla donde se depositaban las ofrendas y se realizaba el culto funerario.

La falsa puerta daba paso a un pozo excavado en la roca que terminaba en la cámara sepulcral.

mastabas

Curioso a tener en cuenta es que el  nombre con el que se conoce a esta construcción funeraria no es egipcio sino árabe. Se lo dio en el siglo XIX Auguste Mariette, un egiptólogo francés que la escuchó de sus obreros a los que les recordaba a unos asientos de ladrillo que se adosaban a las fachadas de las viviendas musulmanas.