En nuestra sociedad el cuidado de los dientes se ha convertido en una de nuestras prioridades a la hora de la higiene. Pero esto no es algo que sólo pase hoy, ya los antiguos tenían su propia pasta dentífrica.

Parece que el primer dentífrico de la historia apareció en Egipto hace 4000 años y se llamaba clister. Era una mezcla creada con piedra pómez pulverizada, sal, pimienta, agua, uñas de buey, mirra y cáscara de huevo con el que los egipcios se realizaban un lavado dental.

Mucho más curioso es el sistema empleado en la Antigua Roma donde el mejor sistema de cuidado bucal provenía de los orines. Sí has leído bien y curiosamente de todos los disponibles en el enorme Imperio romano eran los hispanos los más apreciados. El porqué de esta preferencia no lo sabemos y problablemente no lo sabremos nunca, pero lo que es verdaderamente sorprendente es el estado en el que llegarían a la capital después de tan largo viaje.

La orina de nuestros antepasados se vendía a los comerciantes encargados de su distribución. Estos lo envasaban y precintaban en ánforas que viajaban por mar entre uno y dos meses.

anfora-para-comerciar-con-el-orin-hispano

Resulta fácil imaginar el estado en el que llegarían y dado el uso que se le daba se cree que debían mezclarlo con algún tipo de producto que eliminase el olor y lo dejase listo para su uso.