Las excentricidades de Nerón son harto conocidas, su asesinatos, su extraño gusto por los perfumes o el hoy puesto en entredicho incendio de Roma. Pero siempre quedan cosas que no dejan de sorprendernos.

Entre las pasiones de Nerón estaban los efebos a los que tenía como amantes, pero uno de ellos era especial Esporo. Entre sus virtudes estaba la de parecerse mucho a la difunta esposa de Nerón, Popea Sabina. Era tal el amor que le profesaba el emperador que quiso casarse con él. Pero claro, a pesar de las grandes novedades de Roma, allí todavía no eran legales las bodas entre personas del mismo sexo.

Esto no detuvo a Nerón. Si para casarse con Esporo esté tenía que cambiar de sexo pues lo haría. El problema es que el cambio de sexo en esta época consistía en la castración y eso es lo que tuvo que sufrir el pobre Esporo. Lo castraron y cuando se recuperó lo vistieron de mujer y lo casaron con Nerón.

Mala cosa que el emperador se encaprichase de ti.