
Juan Calvino manejaba con mano de hierro a la sociedad de Ginebra y como prueba una de las medidas que puso en práctica.
Una costumbre entre los habitantes de la ciudad era realizar picnics en las cercanías del lago Lemans donde pasaban el día con sus familias. Estaba penado disfrutar de cualquier tipo de placer incluido, por supuesto, el de una buena comida. Así Calvino implantó una policía religiosa que iba probando la comida de cada reunión con el objetivo de demostrar que no estaba demasiada buena. El castigo era pena de prisión.
Esto explica porque muchos consideran a los calvinistas los fundamentalistas del XVI.


4 comentarios
Salud dice:
11 de ene de 2012
me gusta este pequeño texto me parece interesante y muy curioso.
Ramón Arjona 2º B dice:
24 de feb de 2012
Calvino estaba loco. Anda que no poder disfrutar de una buena comida…
Gabriel Mármol Torres 2ºB dice:
24 de feb de 2012
Ese hombre no tenía sentido del humor.
daniel engelhardt dice:
24 de feb de 2012
QUE CRUEL!!!