Si alguno escuchamos la expresión “las Garras de Satanás” se nos vienen a la cabeza aquelarres, brujas y  hogueras, pero nada más lejos de la realidad. A fines de la Edad Media, en unos años marcados por la peste y las crisis, la iglesia se las ingenió para dar ese nombre al objeto que menos se os puede pasar por la cabeza.

Nada más y nada menos que a unos zapatos, pero no unos zapatos cualquiera sino a los populares poulaines. Eran unos zapatos de punta muy larga que se pusieron de moda en los siglos XIV y XV entre todos los grupos sociales. Eran de punta larga si pero no para todos por igual, así su longitud era de dos pies para la gente notable, un pie para los ricos pero sin título y sólo de la mitad de un pie para la gente sencilla.

Poulaines

Si ya es raro que la gente pudiera caminar con semejante artilugio, más raro resulta pensar qué llevaría a la iglesia a prohibir su uso dándole además semejante nombre. Pues la razón estaba en lo indecente de su uso. La primera causa era lo difícil que resultaba orar de rodilla llevándolos, pero la principal fue que eran un “instrumento de coquetería” contrario a la decencia.

poulaines coquetería

Yo no lo entiendo, pero claro eran otros tiempos y la insistencia de la iglesia fue tal que consiguió que algunos países llegasen a prohibir su uso bajo pena de multa.

PARA SABER MÁS:

¿Te gustó este artículo? Compártelo en tu red social favorita: