Ya os hemos hablado de las magnífica red de caminos que comunicaba a todo el Imperio Inca, pero eso no era todo. En muy poco tiempo se podía enviar un mensaje de una punta a otra del territorio por medio de un curioso sistema de comunicación: los Chasquis.

En la red viaria del Imperio existían un sistema de puestos de relevo que para algunos historiadores pueden ser consideradas como las primeras postas.

En los caminos, aproximadamente cada media legua, se colocaba una casa donde siempre había dos personas. Lo normal es que era que se turnaran habitantes de los puestos cercanos con la finalidad de que siempre hubiese una pareja de guardia. Eran los chasquis, que se encargaban de llevar los recados corriendo de una posta a otra.

Solían ser jóvenes entre 18 y 20 años, bien preparados físicamente para recorrer grandes distancias. Llevaban con ellos un quipu con la información, un putotu para anunciar su llegada y una bolsa a la espalda con diferentes objetos.

Una curiosa forma de mantener un inmenso imperio como era el inca permanentemente bien comunicado.