Se llama Pornocracia a un período dentro del siglo X en el que el Papado estuvo dominado por dos mujeres, Teodora y su hija Marozia.

Desde el siglo IX, los condes de Tusculum, una de las más prestigiosas familias romanas, venían condicionando todas las elecciones papales. Pero será en el siglo X cuando dos mujeres de esta familia, Teodora y Marozia detentarán el poder efectivo sobre el Papado.

Todo comenzó cuando el Papa Sergio III asumió su cargo tras asesinar a su predecesor, Cristóbal, incitado por Teodora.

La hija de ésta, Marozia, con sólo 15 años, se convirtió en la concubina de Sergio III por lo que madre e hija se hicieron con el control de la Santa Sede.

Marozia se casó con un importante noble toscano, Alberico de Espoleto, pero siguió siendo amante del Papa al que dio un hijo que terminaría convirtiéndose en el papa Juan XI.

Tras la muerte de Sergio III, ambos mujeres favorecieron el nombramiento de los dos siguientes Papas, Anastasio III y Landón y después se aseguraron de su caída y muerte. Resultado: en el 914 Juan X, amante de Teodora, se convirtió en el cabeza de la Iglesia católica. Tras la muerte de Teodora terminará enfrentándose a Marozia por lo que acabará muerto por una orden suya.

Los dos siguientes pontífices, León VI y Esteban VII, fueron elegidos elegidos gracias a Marozia, quien no dudó en asesinarlos, demostrando, una vez más, quién era la que mandaba.

Marozia se encargó de promocionar, ahora, al hijo que había engendrado con el papa Sergio III, que se convirtió en Juan XI.

Pero las cosas se torcieron para ella cuando Alberico, un hijo que tuvo de su primer matrimonio la encarceló al igual que al Papa, ocupando su puesto a la hora de poner y quitar Papas de la silla de San Pedro.

Esto si que era un Vaticano movidito y no el que tenemos hoy.

Vía: Vavel