Si las mastabas fueron las primeras grandes tumbas del Egipto antiguo, no fueron las únicas. Quizás las más conocidas, comentadas y vistas son las Pirámides.

No existe un solo tipo de Pirámide en la arquitectura egipcia, sino tres. A partir de la III Dinastía los arquitectos egipcios demostraron la evolución tecnológica que habían alcanzado con la construcción de pirámides. Este término se lo dieron los griegos, Pyramis, porque les recordaba a un pastel de harina de trigo que se comía en la Hélade.
Las primeras que surgieron como evolución de la mastaba fueron las Escalonadas destacando la de Zoser en Sakkara como ejemplo más caraterístico.La construyó Inhotep y son seis mastabas superpuestas de forma escalonada con 63 metros de base y 60 de altura. El difunto sigue estando en un foso en el suelo y la construcción tiene como fin fundamental marcar las diferencias entre el farón y otros dignatarios que seguían utilizando las mastabas como enterramiento.
El siguiente paso en la evolución de estas construcciones será la Pirámide Acodada o Romboidal destacando la de Snefru en Dashur. La pendiente todavía no es recta, pero ha aumentado considerablemente su tamaño con 186 metros de base y 101 metros de altura.
El culmen serán las Pirámides de Gizeh cuyos nombres originales eran: “El horizonte de Keops”, “Grande es Kefrén” y “Divino es Mikerinos”. La gran pirámide de Keops es grandiosa con sus 230 metros de base y sus 146 metros de altura. El sarcófago está situado en el corazón de la tumba con toda la complicada planificación que eso supondría. Las otras dos son más pequeñas, aunque sus medidas no son lo que se dice despreciables con 215 metros de base y 143 de altura en la de Kefren y 108 x 66 metros en la de Mikerinos. ¿Os imagináis el gran trabajo que supondría esto para los obreros?
Hay varias teorías sobre su forma. Hay quien defiende que serían rayos de luz petrificados que los faraones difuntos utilizarían para ascender al cielo y reunirse allí con el resto de los dioses, aunque también se habla de que pudieron ser la manera del faraón de rivalizar con el sol. Sea cual sea nadie puede negar de su presencia constante en nuestro mundo.




