En plena montaña catalana encontramos el arquetipo de la pintura románica: el magnífico ábside de San Clemente de Tahull.

Ábside de San Clemente de Tahull

En el centro de la imagen y de mayor tamaño para mostrar así su importancia encontramos al “Maiestas Domini” que bendice con la derecha mientras sostiene en su mano izquierda un libro con la inscripción

Ego sum lux mundi (“Yo soy la luz del mundo”)

Está sentado sobre la bóveda celeste está flanqueado por las letras griegas alfa y omega (principio y final) y se sitúa dentro de una mandorla que simboliza la luz que emana de su ser divino.

En torno a su figura se coloca el Tetramorfos, concretamente vemos a cuatro ángeles que sostienen los símbolos de los Evangelistas. Equilibran la composición los seres apocalípticos con ojos abiertos por todo el cuerpo. Es muy característico la desproporción que muestra la figura sobre todo en las manos y la cabeza resaltando así su importancia respecto a otras partes del cuerpo.

En un segundo registro, separado del principal por una banda con los nombres de los representados aparecen María y los santos entre arcadas simbolizando las columnas de la fe. Existía un tercer registro que simbolizaba el mundo terrenal y que hoy está perdido.

Abside de San Clemente de Tahull

En esta obra encontramos todas las características propias de la pintura del Románico como las figuras alargadas, sin volumen ni movimiento y con una clara representación frontal. Un grueso dibujo contornea enérgicamente a la figura separando los planos de un color puro, brillante y sin claroscuro.

Su autor conocido como Maestro de Tahull parece que pudo llegar de Italia pero generó en Cataluña un estilo autóctono que desembocará en una de las más importantes escuelas de la pintura románica.

Su programa iconográfico es una clara muestra del mensaje adoctrinador y pedagógico del arte románico. Pero su fuerza traspasará fronteras y tiempo convirtiéndose en un modelo de inspiración para artistas de las vanguardias como Picasso o Picabia.

Hoy podemos disfrutar de esta magnífica pintura en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.