La ciudad de Petra, situada en Jordania, es uno de los descubrimientos arqueológicos más hermosos de Oriente Medio. Excavada en la roca, fue la capital del antiguo reino nabateo. Su nombre proviene del griego y significa piedra, asunto que resulta bastante obvio, pero ¿quién fue su descubridor?

Hacia el siglo VIII, el cambio de las rutas comerciales y los terremotos sufridos, condujeron al abandono de la ciudad por sus habitantes y cayó en el olvido en la era moderna. Oculta durante siglos por los beduinos del desierto quienes pensaban que había fabulosos tesoros enterrados en ella, no fue por casualidad cuando Johann Ludwig Burckhardt redescubrió Petra en el año 1812.

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El arqueólogo suizo haciéndose pasar por beduino, se unió a una caravana que iba hacia El Cairo donde oyó rumores que había una ciudad oculta entre las montañas cerca del pueblo de Wadi Moussa. Burckhardt con la excusa de llevar una ofrenda a la tumba de Aarón que estaba situada cerca de la ciudad, descubrió las maravillosas ruinas. El 22 de Agosto de 1812 llegó a laciudad de Petra, en un valle angosto, al este del valle de la Aravá que se extiende desde el mar Muerto hasta el Golfo de Aqaba.

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Según sus escritos sus sentimientos a ver la ciudad fueron de jubilo y emoción, lo que se mezcló con el miedo a ser descubierto, pues ni siquiera podía hacer anotaciones en su cuaderno ya que ello le podría costar la propia vida. En 1823, cinco años después de su muerte, desveló el secreto al mundo con la publicación de las memorias de la famosa ciudad rosada “Travels in Syria and the Holy Land“.

Pero lo que son las cosas, realmente se les atribuye su redescubrimiento a Ernst Brünnow y Alfred von Domaszewski, puesto que realizaron el primer estudio arqueológico formal emprendido desde el año 1812, publicado en su obra “Die Provincia Arabia” (1904).

Desde aquí puedes acercarte a Petra como se estuvieses allí.

Vídeo que nos cuenta cómo se construyó Petra.