Hemos hablado de diferentes pandemias a lo largo de la Historia, la Plaga de Atenas, la Peste Antonina y la Plaga de Justiniano, pero sin duda dentro del imaginario colectivo la más terrible fue la Peste Negra, que asoló Europa entre 1348 y 1350.

La Peste se produjo de tres formas: Bubónica, neumónica y septicémica. La primera variedad fue la más común y entre sus síntomas destacar  la inflamación de alguno de los nódulos del sistema linfático (bubones) acompañada de supuraciones y fiebres altas que provocaban en los enfermos escalofríos y delirio. Mataba a más de la mitad de los infectados entre 3 y 7 días.

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La peste neumónica afectaba el aparato respiratorio y provocaba una tos que podía dar lugar al contagio a través del aire.  En la última forma, la peste septicémica, el contagio pasaba a la sangre lo que se manifestaba en forma de visibles manchas oscuras en la piel (de ahí el nombre de “muerte negra” que recibió)La peste septicémica y la neumónica no dejaban supervivientes.

Actualmente se cree que la Peste Negra del siglo XIV fue un brote de peste bubónica . Respecto a su origen en principio se trató de darle explicaciones diversas: corrupción del aire por la materia en descomposición, la conjunción de planetas, eclipses o cometas e incluso por las erupciones volcánicas y los terremotos. Detrás de estas explicaciones se ocultaba la cólera divina por los pecados de la humanidad. Pero hoy sabemos que la culpable fue la bacteria “yersinia pestis”, que afectaba a las ratas negras y a otros roedores y se transmitía a través de los parásitos que vivían en esos animales, en especial las pulgas, las cuales inoculaban el bacilo a los humanos con su picadura.

Yersinia pestis

En 1346, Caffa estaba asediada por el ejército mongol, en cuyas filas se manifestó la enfermedad. Se dijo que fueron los mongoles quienes extendieron el contagio a los sitiados arrojando sus muertos mediante catapultas al interior de los muros, pero es más probable que la bacteria penetrara a través de ratas infectadas. Cuando tuvieron conocimiento de la epidemia, los mercaderes genoveses que mantenían allí una colonia comercial huyeron despavoridos haciendo escala en Constantinopla, Venecia, Messina y, finalmente, Génova.

Los hombres de a bordo habían sido afectados por la enfermedad y, sin saberlo, esta flota mercante supuso la entrada de la terrible enfermedad en Europa Occidental. A principios de 1348, la peste ya había llegado a Francia, y a mediados de 1348 alcanzó las Islas Británicas.  De hecho si la enfermedad dejó de propagarse no fue porque se le encontrara cura, sino por que la mayor parte de las personas vulnerables a la misma habían muerto.

triunfo muerte

El impacto entre la población fue brutal, ya que era totalmente desconocida y letal y además afectaba a todos por igual, mendigos y reyes. La bacteria rondaba los hogares durante un período de entre 16 y 23 días antes de que se manifestaran los primeros síntomas. Transcurrían entre tres y cinco días más hasta que se producían las primeras muertes y tal vez una semana más hasta que la población no adquiría conciencia plena del problema en toda su dimensión.

Los principales focos fueron las grandes ciudades comerciales y desde ellas se trasmitió a los burgos y villas cercanas y de ellas al campo circundante. Solo parecía detenerse en zonas frías, lo que explica que Islandia o Finlandia fueran de las pocas zonas que se libraron de la plaga.

Un dato curioso era el atuendo del médico especializado en tratar a las víctimas de la enfermedad: el médico de la peste. Inventado por Charles L’Orme estaba formado por ropajes de gruesas telas enceradas y una máscara con lentes de vidrio (en ocasiones rojo para repeler al diablo) con una nariz en forma de pico para cargar sustancias aromáticas y paja (filtro) cuyo fin era proteger al médico del mal aire miásmico. Esta indumentaria se extendió a toda Europa con muchas variantes. Sin duda estamos ante una de las primeras formas de trajes de protección biológica.
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Los datos son espeluznantes. La Península Ibérica perdió el 65% de su población pasando de unos 6 millones de habitantes a 2,5, siendo la zona más afectada Cataluña donde pereció el 70% de sus habitantes. En términos absolutos de los 80 millones de europeos quedaron solo unos 30 para el año 1353.

Desde entonces la Peste Negra apareció en diferentes momentos en Europa, hasta su último brote a principios del siglo XVIII.  Para entonces, el número de muertos en todo el mundo por la enfermedad había llegado a 137 millones.

Fuente: La Peste Negra (1346-1353) de Ole Benedictow.