La Alemania del III Reich es conocida por muchas cosas, pero el porno no es una de ellas. A pesar de este desconocimiento durante el período nazi se rodaron una serie de películas pornográficas que se conocen con el nombre de Películas de Sachsenwald.


Estas películas grabadas por los altos dirigentes nazis para consumo privado nunca fueron exhibidas en Alemania y aún hoy son un tema bastante tabú. Han salido a la luz tras los estudios del escritor alemán Thor Kunkel que además ha encontrado copias de tres de estas cintas: Der Fallersteller (Cazador con trampas), Frühlings Erwachen (El despertar de la primavera) y Waldeslust (El bosque del placer), todas ellas con escenas muy duras.

Estas cintas parece que se utilizaron como objetos de intercambio entre mandos alemanes y comerciantes e industriales extranjeros sobre todo suecos para paliar la escasez de materias primas. Según parece el hierro utilizado en el Palacio de Congresos de Nuremberg fue fruto de un trueque con un industrial sueco a cambio de películas y también se sigue su pista hasta el Norte de África donde los miembros del África Korps la intercambiaron con los bereberes por petróleo.

Un ejemplo más de la gran hipocresía de este régimen comparable a la cruzada contra el Arte Degenerado que acabó subastándose en Suiza para nutrir las arcas alemanas.