París bien vale una misa.

Esta famosa frase se le atribuya a Enrique IV, monarca francés durante las Guerras de Religión que asolaron Europa en la 2ª mitad del XVI.
Durante la 2ª mitad del siglo XVI Europa se vio sacudida por las Guerras de Religión. La extensión del protestantismo y la actitud de España que asumió el rol de paladín del catolicismo explican que el continente estuviera azotado por multitud de conflictos.

En este contexto el calvinismo se extendió por Francia organizándose sus seguidores bajo el nombre de Hugonotes. Esto no fue bien aceptado y se aplicaron duras medidas para acabar con ellos lo que provocará hasta ocho guerras. Tensiones, matanzas, saqueos, fueron una constante en la Francia de la 2ª mitad del XVI.

La lucha más violenta fue la último ocurrida en los años finales del siglo (1585-95) cuando el rey francés, Enrique III, nombró como heredero a un hugonote, Enrique de Navarra. Los católicos se niegan a aceptarlo e incluso proponen un candidato alternativo, por lo que Enrique conocedor de la superioridad militar católica y deseoso de ocupar el trono tomó su conocida decisión. Abjuró del calvinismo lo que llevó a los católicos a entregarle París dando lugar a la famosa frase.

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Pero vamos esto es un ejemplo claro de que las palabras se la lleva el viento. Tras sentarse en el trono disolvió la Liga católica y promulgó el Edicto de Nantes por lo que concedió cierta libertad religiosa permitiendo a los protestantes ocupar cargos.