Es curioso el uso que en otras etapas de la historia se le dio a un producto que hoy desechamos: la orina.

No es la primera vez que hablamos de esto en QuHist, de hecho ya os comentamos cómo lo aprovechaban en Egipto y en la Antigua Roma. Pues en la Edad Media fueron algo más allá y, además de este uso «higiénico», la utilizaron con un fin más práctico.

Se recogía en recipientes que se colocaban en calles y rellanos y se empleaba en las lavanderías para blanquear la ropa. El contenido en amoniaco de ésta favorecía que los hombres del medievo pudieran presumir de un blanco radiante en sus vestiduras.