El tequila es la bebida nacional de México, además de uno de los aguardientes más conocidos del mundo. Se extrae de una planta llamada maguey o agave, una planta muy utilizada en el México precolombino.



Antes de la llegada de los españoles el maguey tenía muchos usos, utilizándose cada parte de la planta. Así se fermentaba para ser consumido por guerreros y ancianos en la celebración de varios ritos. De las púas se obtenían clavos y agujas, pero era de las hojas de donde se conseguía un mayor aprovechamiento.

De ellas los antiguos mexicanos obtenían cordeles y tejidos para prendas de vestir de mala calidad y bajo precio y también un tipo de papel. Incluso quemadas las hojas tenían utilidad, ya que se podía hacer fuego con ellas e incluso las cenizas permitían conseguir un tipo de lejía. Hasta zumo se sacaba de ellas y con él se curaban heridas, mordeduras de serpientes y hasta se utilizaba para teñir el pelo.

Pero el aprovechamiento que lo haría famoso se debe a los españoles. Desde hacía dos siglos en España se conocía el aguardiente y se aplicó el mismo procedimiento al maguey. Se prensaba y se obtenía un mosto que más tarde se destilaba. El resultado fue el tequila.