La expresión “Tirar de la manta” es muy utilizada en nuestros días con el sentido de destapar un secreto o sacar a la luz aspectos que permanecían oscuros, pero su origen está en la España de la Edad Moderna.

A partir de la creación del Estado Moderno con los Reyes Católicos uno de los grandes objetivos del Estado fue la unificación religiosa. A partir de estos momentos se pondrá fin a la “España de las Tres Culturas” y se aplicará la ortodoxia religiosa de la que el Tribunal de la Inquisición fue uno de sus principales instrumentos.

Muchos judíos y musulmanes se convertirían a lo largo a fines del XV y XVI para poder permanecer en España y, aunque estos conversos nunca fueron aceptados del todo sería con la crisis del XVII cuando la tolerancia desapareciera por completo. En estos días de decadencia los cristianos viejos se vanagloriaban, quizás a falta de poder presumir de otra cosa, de su “sangre pura”.

En defensa de esta limpieza de sangre en algunas iglesias se colgaba un lienzo con los nombres de los conversos. para que no se olvidase la diferencia entre unos y otros. Tirar de la manta era dejar claro quién era y quién no un “verdadero cristiano”.

También se busca su origen en la persecución inquisitorial de los falsos conversos que tras la denuncia correspondiente se colgaban en la entrada de las iglesias para que todos pudieran verlo y como paso previo a que el Tribunal de la Inquisición pudiera hacer su trabajo.

En uno y otro caso una expresión intolerante y clasista en sus orígenes que quizás no son muy conocidos por los que hoy la utilizan.