Seguro que habéis escuchado y utilizado muchas veces la expresión “salvarse por los pelos”, pero ¿sabéis de dónde viene?


Su origen está en el siglo XIX y en concreto en el mundo de los marineros. Parece que en estos momentos no era un requisito indispensable saber nadar para embarcarte y por ello los hombres del mar buscaron sus propios recursos de supervivencia. Se dejaban el pelo largo y así, si caían al mar, sus compañeros tendrían por donde agarrarlos para así poder rescatarlos. En estos momentos el significado de la expresión no podía ser más literal.

Parece que en 1809 durante el reinado de José I Bonaparte, hermano de Napoleon colocado por éste en el trono español, dictó una ordenanza militar por la que obligaba a todos los marineros a cortarse el pelo por razones de higiene. Esta medida levantó una ola de protestas, concretamente dos artilleros sevillanos llamados Manuel Calderón y Manuel Morales escribieron una carta al rey quejándose y argumentando la necesidad del pelo largo como medio de salvar la vida de sus compañeros. Por la Orden del 26 de Noviembre de este mismo año se declaró el corte de pelo voluntario.

Hoy en día el significado de la expresión se ha ampliado y se suele utilizar para decir que alguien ha salido de un apuro complicado en el último momento. Curioso, ¿verdad?