En nuestros días es común oir la expresión “colgar un sambenito” o “cargar con un sambenito” para hacer referencia a cómo se culpa a alguien por algo inmerecido. Es una expresión que tiene su origen en la Inquisición española.
El Tribunal de la Inquisición imponía como castigo en algunos delitos el que condenado llevase durante un tiempo, que podía ir de varios meses a toda la vida, un saco bendito, término que terminará degenerando en lo que se conoció como sambenito. Era un traje penitencial de lana y normalmente de color amarillo que se acompañaba de un sombrero alto de papel prensado en forma de mitra o cónica y que se denominaba coroza.
La indumentaria era bendecida por el cura y consistía en una prenda que se metía por la cabeza cubriendo pecho y espalda, pero dejando libre los hombros. A raíz de la muerte de Torquemada se colocaría en el sambenito la cruz de San Andrés de color rojo, negro o verde sobre el pecho y la espalda. Parece que se utilizó esta cruz en aspa y no la tradicional al no considerar a los herejes dignos de llevarla. Los condenados eran obligados a marchar por la ciudad descalzos, vistiendo el sambenito y con un gran cirio encendido en la mano

Sin duda una eficaz manera de humillar públicamente al condenado y que no acababa con la finalización de la condena. Una vez cumplido el plazo, el sambenito debía colgarse en la iglesia a la que pertenecía el hereje para que nadie olvidara nunca su culpa indicándose a su lado el nombre de la familia, el crimen cometido y el castigo sufrido. Si la lana se deterioraba se reemplazaba por otros paños que siguieran reflejando el delito.
Estaba claro que el tema de la reinserción no iba con ellos.
PARA SABER MÁS:
La Inquisicion fue un tribunal en extremo macabro, llevado a cabo por la institucion mas delincuente y perversa que ha habido en este Planeta; esta institucion nacio en el imperio romano en noviembre del 325 de la Era Vulgar cristiana. Esta institucion es responsable de mas de 800 millones de muertes: las que hubo en 8 violentas guerras que llamaron Cruzadas, donde los descarados celibes con el papa a la cabeza reclamaban ejercitos a los reyes, para que participaran en las Cruzadas, donde los delincuentes cruzados utilizaban la cruz en sus uniformes, para utilizar cuchillos bien amolados para invadir ciudades donde vivian personas de otras religiones: musulmanes, judios; sectas de los templarios, cataros, etc. Los cruzados en forma impune violaban mujeres casadas e hijas, luego quemaban las ciudades, donde las casas y edificios eran de madera. En una ocasion quemaron una iglesia cristiana con el cura adentro.. Luego de las miles y miles de muertes en las guerras de la Cruzadas, hay que sumar las miles y miles de muertes del Tribunal “amoroso” de la ‘Santa’ Inquisicion con hogueras y maquinas de torturas, Mas las millones de muertes de los fetos que matan en los conventos, porque los descarados y carifresos celibes violan a las monjas en los conventos. Los conventos son prostibulos, donde el perverso sacerdote, cura o monje lleva a cabo un acto que es una necesidad biologica, porque responde a una Ley del Creador, pero los absurdos celibes violan la Ley de la Creacion, cuando complacen a la Curia romana, para que los bienes de las parroquias o diocesis no pasen a herencia a los familiares del descarado cura. Si surge una denuncia contra los delincuentes sacerdotes, entonces el Vaticano descaradamente traslada a otra parroquia lejana al delincuente cura o sacerdote, y puede ser enviado a la lejana Africa, como a pasado muchas veces. El dogma religioso es el causante del desconcierto terrestre, porque TODAS las religiones son falsas, peligrosas, perversas, vulgares, absurdas y algunas son extremadamente macabras, como la cristiana catolica.
Es interesante saber que una expresión tal como “colgar un sambenito” o “cargar con un sambenito” viene de tanto tiempo atrás, exactamente de la Inquisición española.
Rosalba Ríos Martínez
2ºbach a
Las expresiones también se heredan por lo que se ve, y desde hace tanto tiempo, se sigue usando con el mismo fin, aunque no de una manera tan abrupta.