La sangre y el color azul están vinculados con la nobleza. La sangre les daba los privilegios que caracterizaban su forma de vida y el color azul siempre se ha utilizado para hacer referencia a personas de «alta alcurnia».  Los términos príncipe azul o sangre azul aparecen reiteradamente en cualquier relato o referencia a las personas de la alta sociedad. Pero ¿de dónde viene ese término?

Precisamente de la Edad Media, período de la historia donde encontramos la explicación a muchas de nuestras expresiones o costumbres. En esos siglos la piel morena se identificaba con las tareas vinculadas a los campesinos que trabajaban de sol a sol. El color de la piel, así como los trabajos manuales, eran propios de gente «vil» y totalmente alejado de las costumbres de la nobleza. Una piel nacarada era símbolo de elegancia y sobre todo de «altura social».

Era tal la palidez que exhibían que las venas parecían llevar sangre azul. Desde este momento la expresión se generalizó y así llegó hasta nuestros días.