Nos cuesta imaginar la Antigua Roma sin gladiadores. Sus luchas en el Coliseo han llegado hasta nosotros en multitud de series y películas, pero lo que no es tan conocido es el origen de estas luchas.

Lucha de gladiadores

Se atribuye a los etruscos que empleaban estos combates como parte de las ceremonias en las que honraban la memoria de los muertos. Señala Festo

Había la costumbre de sacrificar prisioneros sobre la tumba de los guerreros valerosos; cuando se hizo patente la crueldad de este uso se decidió sustituirlo por combates de gladiadores ante la tumba.

En el 264 aC , los hijos de Junio Bruto Pera hicieron luchar en el Forum Boarium (mercado de los bueyes) a tres parejas de esclavos como parte de las honras fúnebres en memoria de su padre. En estos momentos era considerado un rito sagrado lo que explica que el combate de gladiadores nunca fuese designado con el nombre de ludus (juego) sino con el de munus (obligación o regalo), porque ante todo representaba un deber hacia los muertos.

Su violencia fue una de las razones por las que estos combates irán perdiendo su valor ritual y se “secularizarán”. En esto fue clave la vida política del final de la República que convirtió a las luchas de gladiadores en un formidable instrumento de atracción de masas.

Su tránsito hacia un mero espectáculo de masas se vio favorecido por el fasto con el que los políticos rivalizaban entre sí para obtener el favor del electorado. Tanto peso llegaron a alcanzar que Augusto, en los inicios del Imperio, confiscó en provecho propio este eficaz instrumento de propaganda.

Fuente: Los juegos romanos de R. Auget