Los anfiteatros fueron uno de los recintos para espectáculos más famosos de la Antigua Roma. En su arena se desarrollaban diferentes espectáculos destacando las Naumaquias y las luchas de gladiadores, pero siempre tuvieron su esplendor y grandeza.

Los combates de gladiadores eran tremendamente populares, pero en sus inicios no contaron con un recinto propio. En los primeros momentos se celebraron en el foro en el que se levantaban unas gradas de madera para tal fin.

El primer anfiteatro nació en el 53 aC cuando Curión convocó, para las honras fúnebres de su padre, unos juegos escénicos y un combate de gladiadores. Para la celebración levantó dos teatros semicirculares de madera asentados sobre soportes móviles y adosados el uno al otro donde se representaban simultáneamente dos obras teatrales. Cuando terminaron, los dos teatros giraron sobre sus ejes y formaron un óvalo para celebrar en su interior el combate de gladiadores. Había nacido el anfiteatro.

No fue hasta que Augusto asumió el poder en Roma cuando se construyó el primer anfiteatro de piedra, aunque fue destruido en el gran incendio de Roma del 64 durante el reinado de Nerón. Será entonces cuando Vespasiano decidirá reemplazarlo por el Coliseo, sin lugar a dudas el anfiteatro más conocido. Precisamente a imitación de este Anfiteatro Flavio se levantarán más de 70 construcciones a lo largo y ancho del Imperio.