Los Templarios son conocidos por muchas cosas sobre todo su inmenso tesoro o algunas de sus curiosas prácticas, pero lo que no se conoce tanto es que fueron indirectamente los creadores de la Orden de Calatrava.

Alfonso VII, rey de León y de Castilla, concedió a los Templarios una fortaleza en el camino de Andalucía, Calatrava. Pero ante el enorme empuje de los almohades, los freires abandonaron el lugar por no poder defenderlo.

Sancho III, sucesor de Alfonso, ofreció Calatrava a quien se hiciera cargo de su defensa. Un grupo de monjes cistercienses liderados por Raimundo, el abad del monasterio de Fitero, se comprometieron a defender a cualquier precio la fortaleza. Acababa de nacer en 1161 la Orden de Calatrava.