Los apoyos internacionales fueron claves en el resultado de la Guerra Civil española. Mientras la República era abandonada en aras de la “Política de Apaciguamiento”, los sublevados recibieron ayuda continuada del Portugal de Salazar, la Italia de Mussolini y la Alemania de Hitler.

Pero esta ayuda no fue desinteresada, ya que la contienda española permitiría a los alemanes probar su maquinaria bélica en un escenario real. Ya lo vimos en el bombardeo de Guernica, pero en el caso de los submarinos el tema era crucial para Hitler. Los nazis necesitaban saber cómo funcionarían alejados de sus bases y sobre todo cómo resultarían los nuevos torpedos en una situación real.

En este contexto es donde apareció la “Operación Úrsula” que consistiría en la participación de submarinos de la Kriegsmarine en la Guerra Civil española apoyando a Franco. Karl Doenitz, jefe de la flota submarina durante la 2ª GM,  orquestó la operación de hecho ésta tomó este nombre en homenaje a su hija.

Karl Doenitz

Así llegaron a España los submarinos nazis U-33 y U-34 liderados por Kurt Freiwald y Harald Gross respectivamene y con 11 torpedos y 80 proyectiles cada uno.

Sus órdenes eran hundir trasportes republicanos o soviéticos pero siempre dentro del más absoluto secretismo. Al U-33 se asignó el área del Estrecho de Gibraltar y al U-34 las aguas de Alicante y Cartagena. Ambos submarinos llevaron a cabo varios intentos que resultaron fallidos demostrando así la inexperiencia de los submarinistas alemanes y las deficiencias de los torpedos (que continuarían hasta 1940). Pero tuvieron su premio el 12 de Diciembre de 1936.

Ese día el U-34 descubrió a un submarino republicano de la clase C-3 navegaba en superficie a 11 nudos de velocidad a unas cuatro millas de Málaga.

U-34 submarino nazi

A las 14,19 un torpedo nazi partió el submarino español a la altura del primer tercio y fue engullido por el mar. El resultado fueron 37 tripulantes muertos y solo tres supervivientes, el jefe de derrota y dos marineros.

C-3 submarino republicano

El C-3 quedó bajó el mar debido a que Málaga cayó en manos sublevadas apenas dos meses después y no fue descubierto hasta 1998.

Este hecho pone de manifiesto una pieza más que sirve para entender la importancia de la Guerra Civil española como “campo de pruebas” nazi para la 2ª Guerra Mundial.

Fuente: J.Mª Treviño “El hundimiento del submarino C-3”