Napoleón Bonaparte fue uno de los más grandes militares de la historia. Venció múltiples batallas frente a diferentes coaliciones europeas, pero cayó derrotado en Waterloo. Lo curioso es el porqué.

Según parece la gran culpable de que Bonaparte fuera derrotado en esta batalla fue un repentino ataque de hemorroides. Ni la comida, ni las horas de sueño eran respetadas por  Napoleón que sufrió en sus campañas varias fiebres e infecciones que fueron mermando su salud.

La mayoría de los historiadores coinciden que el día anterior a la gran batalla Bonaparte durmió poco y tenía grandes dificultades para moverse. Estas molestias le llevaron a retrasar el ataque lo que hizo que empeorara el tiempo en un día horrible y a cometer errores en su estrategia.

Napoleón habría perdido la gran y definitiva batalla de Waterloo precisamente porque necesitaba refrescar su imperial trasero y de no haber tenido que estar sentado en una bañera para calmar los terribles dolores que le impedían subirse a su caballo, tal vez su estrategia militar hubiese sido otra.

Curioso hasta que punto las curiosidades y coincidencias pueden llegar a cambiar la historia.

Fuente: Las hemorroides de Napoleón y otras 499 anécdotas que pudieron cambiar (o no) la historia de  José Miguel Carrillo de Albornoz.