Las Onna-bugeisha  o mujeres samurai, fueron un reducido grupo de esposas, hijas y hermanas de samuráis que desarrollaron actividades bélicas en el Japón feudal.

A pesar de su escaso número fueron entrenadas desempeñando un importante papel en el país nipón sobre todo en la defensa de su hogar, familia y honor.

Un caso muy significativo fue el de Tomoe Gozen, una experta en el uso del naginata (lanza de punta curva afilada por un lado) que luchó en la batalla de Awazu de 1184 y llegó a ocupar el cargo de primer capitán.

Según El Cantar de Heike

Tomoe era especialmente hermosa, de piel blanca, pelo largo y bellas facciones. También era una excelente arquera, y como espadachina era una guerrera que valía por mil, dispuesta a confrontar un demonio o un dios, a caballo o en pie. Domaba caballos salvajes con gran habilidad; cabalgaba por peligrosas pendientes sin rasguño alguno. Cuando quiera que una batalla era inminente, Yoshinaka la enviaba como su primer capitán, equipada con una pesada armadura, una enorme espada y un poderoso arco; y ella era más valerosa que cualquiera de sus otros guerreros.

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